Review: God of War III

Kratos es uno de esos tipos que al principio cuesta descifrar. Aunque si lo pensamos bien, en realidad él es una persona simple. O sea, a través de estos años nunca ocultó sus motivaciones ni sus principios. Nunca se percató en intrincar el asunto ya que las cosas para él son simples, duras y bien directas. Entonces la pregunta es en realidad, ¿Qué es lo que nos lleva a tenerle tanto apego? Seamos sinceros, es un tipo violento cuya única motivación es la venganza; dar muerte a Zeus, quien además de ser su padre, es la cabeza detrás de todas las penurias de este bravo espartano. Es el perfecto antihéroe, ya que sus intenciones no son buenas, como mucho menos son sus medios y sus modos (menos en este GOWIII) Sinceramente no puedo culparlo, pues Kratos ha perdido todo cuanto lo hacía humano y a partir de eso ya no hay vuelta atrás ni nada que perder. De hecho, yo haría exactamente lo que él.

Me es inevitable caer en esta reflexión porque en determinados momentos de esta gran aventura, me vi identificado con un personaje que ejecuta de las maneras más violentas que podamos imaginar a cada uno de sus oponentes, en un límite peligroso entre el regodeo y el placer. God of War III destaca en este sentido, la crudeza y la brutalidad con la que Kratos se desenvuelve es realmente apabullante, abrumante. La acción en pantalla y la escala épica de todos y cada uno de sus niveles no se queda atrás tampoco. Basta con probar los primeros 20 minutos de juego para caer en cuenta de que este título que representa el final de un ciclo, caerá con mucho estilo sacudiéndolo todo y llevándose todo lo que quede con él. Continuando la aventura exactamente donde quedó el segundo título, la gente de Santa Mónica nos agasaja a la vista y a los sentidos auditivos con un opening memorable como pocos. Montados en la espalda de Gaia mientras escalamos el Monte Olimpo junto a otros titanes, viviremos las escenas de combate más electrizantes a la fecha. Y estas batallas de perfecta sincronía y coordinación se balancean entre pequeños fragmentos en el cuerpo de Gaia, para después tomar un lugar mucho más panorámico apreciando cómo el cuerpo de esta gigante deidad se retuerce del dolor al recibir los embates propinados por Poseidón. Sencillamente brutal, y esto es sólo el comienzo.

Una primer lectura, simplificada tal vez, podría dar como resultado de que más allá de que GOWIII es un título técnicamente irreprochable, elevándose al Olimpo de los juegos como el que mejor se ve de todos hasta el momento (RIP Uncharted 2), a nivel de mecánicas jugables se queda un poco en el camino, hasta casi pareciendo demasiado igual a los anteriores. De hecho, tendremos las mismas barras de magia, energía e ítems, y notaremos que existe el mismo sistema de upgrades vía orbes de siempre. El tema es que cuando logramos avanzar en el juego (perdiendo una vez más los poderes acumulados anteriormente) y nos metemos de lleno en él, notamos que existen cambios importantes que dotan al sistema de combate de una profundidad y balance pocas veces vista en la saga. En una primer medida veremos que los controles responden con mayor exactitud y precisión, dotando a la experiencia se una sensación de control mucho más lograda. Pero donde el juego empieza a brillar, más allá de las nuevas “Blades of Exile”, es cuando entran en juego el resto del armamento disponible, tan o más importantes que las típicas cuchillas dobles. Sin pretender revelar nada, simplemente diré que tras cada enfrentamiento con algún personaje de peso y su consiguiente ejecución nos iremos haciendo de souvenirs en forma de equipo y armamento que nos ayudarán a afrontar los retos de cada nivel. Así tendremos entonces un total de cuatro armas muy distintas entre sí y que cumplirán funciones específicas. Todo esto no tendría sentido sin enemigos que nos hagan de manera indefectible, juguetear con todas ellas para saber con qué pegar y a quién ya que no todas tienen los mismos resultados. Por ejemplo, con algunas podremos anular ciertos ataques rivales u otras que hacen menos daño pero que nos brindan mayor velocidad a la hora de esquivar y movernos por el escenario.

Sucede que en líneas generales GOWIII es uno título desafiante en dificultad “Normal”, pero un nuevo mundo se abre al jugarlo en Hard. Enemigos por demás astutos que nos obligarán a cambiar radicalmente de estrategias y de armas, que nos harán pensar una y otra vez como afrontarlos, sumado a jefes y semi jefes implacables con patrones cambiantes de conducta según nos comportemos hacen de esta pieza una de las más duras de roer en bastante tiempo, llegando a sacarme por completo en determinados pasajes. Sin embargo la dificultad no se siente abusiva, más bien desafiante, haciendo que el simple hecho de salir airoso de una pelea clave sea sumamente satisfactorio y a su vez brindando épicos momentos en donde peleando contra una importante cantidad de enemigos en pantalla, completemos nuestro cometido con un hilo de energía vital en el marcador. El mérito de Santa Mónica es que gracias al desafío propuesto y las diferentes clases de enemigo sensibles a ciertos ataques, encontramos un incentivo a experimentar con el sistema de combos y las distintas herramientas que el juego nos da para combatir como nunca antes. En esta entrega podremos enlazar combos entre las distintas armas, sumado a la habilidad de encandilar con la cabeza de Helios (no se quejen, esto se vió en la demo), tirar algunas flechas de fuego, y un nuevo movimiento de dash ofensivo, movimientos de hold, bloqueos y parrys… En fin, las posibilidades son infinitas y todas funcionan a la perfección.

Como habíamos comentado, GOWIII cumple con todo lo que esperábamos de él en materia técnica, haciendo que Nathan Drake y compañía se pongan colorados de la vergüenza. Aunque suene exagerado estamos ante un nuevo hito en materia técnica consolera, prueba de ello son las imágenes que acompañan a este artículo, todas directas desde el juego. Realmente todo es destacable: desde las texturas, la complejidad de modelos, los filtros de luces, sombras dinámicas, efectos de partículas, anti aliasing, en fin, el juego lo tiene todo y se mueve por momentos a unos endiablados 60 fps por segundo aún con pantallas cargadas de acción y movimientos bruscos de cámara. En las horas que me tomó terminar la aventura no sufrí un solo glitch ni bug visual, ni tampoco slowdowns ni screen tearing. Simplemente esto está a otro nivel, del cual sólo tomarán cuenta al verlo en movimiento. Los niveles tienen un diseño magistral, sólo como Santa Mónica sabe hacer, haciendo que transitarlos y combatir en ellos sea un auténtico deleite a nuestros ojos. Cámaras que se mueven y se alejan, planos panorámicos donde Kratos queda reducido al mínimo en la pantalla nos permiten apreciar la cantidad de trabajo que cada milímetro de la pantalla representa. Es realmente increíble ver que hasta el más mínimo elemento tiene tanto detalle y complejidad sin hacer ningún tipo de sacrificio por ningún lado. Los lauros de GOWIII no sólo se limitan a cuestiones visuales ya que los valores de producción altos dicen presente también en la música, los diálogos y el sonido en general. Los efectos en las batallas hacen que realmente nos duela todo lo que Kratos tiene para ofrecer a sus oponentes. El impacto de las distintas armas provoca sonidos distintos, tan bien realizados que si éstas existiesen seguramente sonarían así.

De hecho, tal vez el sonido de arrancarle el ojo a un cíclope sea tal y como aquí lo muestran. La música es brillante, fácilmente reconocible como la mejor y más acertada de las tres. Acompaña a la perfección cada momento del juego, haciendo que cada enfrentamiento importante sea épico, como también acentúa los momentos más reflexivos o dramáticos del guión. Las voces que dan vida a los personajes están a la altura del paquete general con actuaciones convincentes y sentidas, lo cual sumado a todo lo visual nos brinda una experiencia sumamente cinematográfica. GOWIII es sin dudas el mejor exponente de su género, ya que todos y cada uno de sus apartados tiene una calidad superlativa. Es un ejemplo en materia técnica, da cátedra a nivel sonoro y en términos de jugabilidad es deliciosamente profundo y preciso. El guión del juego es soberbio, dando lugar a situaciones increíbles y memorables a la vez, manejando de forma excelente el balance y el ritmo de la partida. Momentos donde sacudimos nuestras cuchillas salvajemente, luego un poco de exploración, algo de plataformas… Los puzzles están presentes tal vez en una forma simplificada pero perfectamente situados, resueltos de tal forma que no serán un tedio en ningún momento para el jugador.

Sin temor ni temblor en el pulso estoy en condiciones de afirmar que God of War III es el mejor juego disponible a la fecha para Playstation 3. La progresión del juego, el desafío, el guión, el sonido, la música… Todo está orquestado en perfecta sincronía logrando un paquete sólido como pocos y llegando a un estado de depuración del que pocos juegos pueden hacer alarde. Anteriormente dije que es un juego que viene a marcar el final de un ciclo. Y lo hace de la mejor manera, no refiriéndome al aspecto técnico, sino a la historia en sí. Habiendo terminado el juego luego de unas 14 horas entendí qué es lo que me identifica con Kratos, quien muestra una integridad y una grandeza pocas veces vista en un juego, conociendo su costado más humano. Un final de saga realmente conmovedor que quedará marcado a fuego entre los jugadores. Sin dudas que el lugar en lo más alto del Olimpo videojueguil está sumamente merecido.

[9.6]

1 comentarios:

Anónimo dijo...

hey! loco que buen blog!!! posta publica mas seguido chabon.

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