Review: Ghostbusters


Tan irregular como un rayo de protones


Había escrito otro análisis, pero al releerlo, me dí cuenta de que trazaba mucho paralelismo con la película, o comparaba muchas situaciones con frases al estilo “tal como en las películas”. Pero decidí empezar nuevamente, tratando de dejar de lado esta nueva aventura de los Cazafantasmas tratándolo exclusivamente como lo que es: un videojuego.

Y como videojuego basado en película, tal vez les recuerde a The Warriors, no, no estoy loco… Los comparo porque en ambos juegos se da un suceso muy particular: muy buenos juegos, basados en películas viejas, o como dicen algunos “de culto”, aunque en líneas generales, y pese a las diferencias entre sí, The Warriors se me antoja como un juego más sólido en cada uno de sus apartados, poniéndose uno o dos pasos adelante de este.
Pese a mi intento de separar el mundo fílmico del mundo “jueguístico”, la gente de Terminal Reality hizo de esta pieza de software lúdico, Ghostbusters: The Videogame (GTV), una materialización de lo que sería la tercera parte de lo que entendemos como saga.



Los valores de producción que presenta este juego son bastante altos, porque el universo Cazafantasmas está ahí, podemos recorrer el cuartel, interactuar con ciertos puntos del escenario, volveremos a encontrarnos con viejos conocidos como Marshmallow Man, veremos el cuadro de Vigo el Cárpato y charlaremos con él, visitaremos locaciones muy conocidas por quienes disfrutaron de las películas, pero si pensaban en que iban a poder reencarnar a alguno de los cuatro héroes, sigan esperando, ya que GT:V nos pone en la piel de un novato (se llama así, su identificación dice Rookie), en una cruzada que la va de impedir que el mundo fantasmal y el mundo real se fusionen, con la venida de Gozer, un dios maligno…

Y cuando creemos que la producción queda ahí, encontramos a todos y cada uno de los actores originales prestando sus voces, caras, a los mismos guionistas de las pelis al frente del guión del juego, lo cual le da una sensación peliculera muy lograda, gracias a las evidentes maravillosas actuaciones de voz de Aykroyd, Bill Murray, y compañía, sumado a un sinfín de gags y situaciones geniales e inolvidables. La historia se hace previsible por momentos, pero es sumamente efectiva.



La magia acaba cuando recordamos que esto, más allá de todo, es un videojuego. Y empezamos a notar las falencias de este juego, que podría haber sido antológico. Es confuso el apartado gráfico, las secuencias animadas de video son geniales lo cual nos llena de esperanzas ya que se nota que están realizadas con el motor del juego. Pero no, la cosa se torna más confusa al comprobar que tienen estas tienen más resolución y calidad que el juego en sí, algo por demás llamativo.
Una sensación de pena nos invade ya que somos testigos de que hay laburo puesto en un sinfín de detalles, modelados y escenarios, que quedan opacadas por una especie de filtro que torna difuso a todo lo que vemos en pantalla. Tal vez haya sido impresionante haber visto esas imágenes hace unos años atrás, pero hoy, este motor ya está un poco viejo.
A nivel jugable responde satisfactoriamente: estamos ante un Third Person Shooter hecho y derecho, sin ningún tipo de sistema de coberturas como los que están de moda hoy. Disparos secundarios, primarios, el uso de trampas, de equipo específico y gadgets, como también distintos tipos de rayo emitidos por el paquete de protones le dan la suficiente profundidad, sumado a una genial mecánica de atrapar fantasmas cierran un paquete jugable atractivo, certero y absolutamente entretenido; con una buena sensación de obtención de poder con el progreso, ya que además podemos ir haciendo upgrades con el dinero que vamos recolectando.


Un aspecto que hubiese sido alucinante con un poco más de desarrollo es el trabajo en equipo. En todo momento estamos acompañados de al menos 3 cazafantasmas, siendo en algunos casos 5 en total. Lamentablemente, nos limitaremos a revivirlos constantemente, porque la Inteligencia Artificial es nula, simple y robótica. La verdad, no molesta tanto al principio, pero después de la mitad del juego, cuando se pone picante (porque sí señores, estamos ante un juego desafiante) desearíamos hacer todo solos, porque hay que estar atendiendo en algunos casos, bosses gigantes, enemigos secundarios, y mientras esquivamos y atacamos, tenemos que revivir a 4 tipos caídos que fueron víctimas del mismo ataque por enésima vez. En muchas ocasiones, me sentí un cazafantasmas más, pero en otras, la mayoría, me sentí una simple niñera a cargo de cuatro chicos con problemas.

Y cuando en situaciones caóticas y adversas nos deben revivir estamos perdidos; la nula IA hace incapaces a nuestros compañeros de esquivar ataques y tomar rutas alternativas a nosotros, a su vez, ciertos movimientos robóticos de las animaciones impiden que nos revivan al instante, por lo cual, seremos testigos varias veces de cómo nuestros compañeros sucumben milésimas de segundos antes de revivirnos… Y ya con todos caídos y nadie que nos reviva, es un game over declarado.
Lo cual me lleva al otro punto negativo. Los tiempos de carga.
Todavía no entiendo cómo es que un juego que instala seis gigas en mi disco rígido, puede tardar tanto tiempo en cargar cada vez que pierdo. Hay situaciones en la que esto es muy frecuente, y asombrosamente, el juego es como que no cachea los checkpoints, teniendo que soportar pantallas de carga eternas. Inexplicable.


En definitiva, tengo que ser honesto. Yo amé este juego, porque amo Cazafantasmas, porque conozco su universo, porque entendí todos y cada uno de los chistes internos, gags, guiños, etc. Es lo suficientemente largo (le puse casi 7 horas en pro) y desafiante, pese a que este desafío sea gracias a la inoperancia de los NPCs, con desbloqueables en imágenes y videos, y un lindo modo online cooperativo. Pero un jugador novato en esto de los mamelucos y protones, aunque va a poder jugar y entender la historia, se va a perder una buena cantidad cosas que hacen a la experiencia lo que es en su totalidad, y le va a ser más difícil perdonar los evidentes errores en el diseño, motor gráfico, físico, y demás. El sonido pica en punta gracias a las voces originales de estos grandes y talentosos actores, lo cual le da al acting una relevancia superlativa, se agradecen los subtítulos españoles manteniendo las voces originales, y la música y efectos, son tal y como en los recordados films, es decir, un gol de mitad de cancha.

Como película hubiera sido un retorno genial. Como juego, aunque es el mejor Ghostbusters jamás creado, siento que a este malvavisco le faltó un golpecito de horno.

[7.4]

PD: sumen un punto más si gustan, vieron, conocen Cazafantasmas

Algo más que simplemente jugar

Ayer le gané a Tiger Woods.
Fue en Pinehurst, mi primer torneo “profesional” en Tiger Woods 10. Arranqué la cuarta ronda, la final, 17 bajo el par, mientras que Tiger iba 24 bajo el par. Jugué impecable y conecté dos águilas: una en un par 4, otra en un par 5 y no sufrí ningún bogey. El drama en el momento de mi último hoyo fue sensacional; mientras calculaba la trayectoria de la bola para definir un birdie, escucho muchedumbre gritar a lo lejos. Tiger había errado un putt para birdie en su último hoyo, lo cual me habilitó la chance para ponerme 27 a 26 arriba.
Coroné campeón, y sinceramente me sentí un groso. Fue una final emocionante.

Pero mientras me sentía más gigante que el Pato Cabrera, me detuve por un momento a pensar un poco en la sensación de satisfacción, de plenitud que uno tiene cuando logra un objetivo sumamente difícil, como en este caso. Me perdí en mi cabeza tratando de dilucidar si el cerebro, muy en su núcleo, es capaz de discernir desde dónde viene ese tipo de estímulos.

Olviden por un momento la lógica, el razonamiento, concéntrense en ese impulso eléctrico emitido por las dendritas, que viajan a una velocidad sin igual. Viaje que culmina en el punto justo para hacernos sentir esas mágicas sensaciones. Puede sonar grande o exagerado, pero pienso que muy en el fondo, ganar a Tiger en este mundo virtual, tal vez no es tan diferente a obtener por ejemplo, un ascenso en un trabajo. O sea, siempre, y de forma indefectible, la mecánica para llegar a esos grandes resultados tiene los mismos patrones: aprender una técnica, repetirla, dominarla, destacarse, y triunfar al final.

Si tomamos como base que los videojuegos son como cualquier otra clase de pasatiempo/hobbie o como quieran llamarlo, podemos decir entonces que la gratificación de ser bueno jugando y destacarse entre tus pares, ostentando tus logros, demostrando lo mucho que sabés es exactamente la misma que la que siente una persona que por ejemplo, gana una olimpiada de matemáticas, que logra ser mejor promedio, a la que le aprueban un proyecto laboral. En el fondo, todo es lo mismo. Aprender, superarse, y superar la adversidad, logrando así ser el mejor, enalteciendo nuestra autoestima a cotas insospechadas, haciéndonos sentir con confianza y seguros de nosotros mismos, constituyendo un mimo a nuestro espíritu como pocos.

Muchas veces aunque suene loco, me planteé muchas cosas de las que logré a través de estos años, como objetivos, tanto primarios y secundarios, mas algún que otro bonus, estructurándolo todo como una gran misión. Y realmente me sirvió. Por ahí cuando jugaba al Mario Bros 3 a los 8 años de edad, ante los incrédulos ojos de los “adultos” simplemente estaba perdiendo el tiempo con un gordito bigotón que saltaba de acá para allá. Pero yo, a la larga y con el paso del tiempo, me di cuenta que estaba aprendiendo otra cosa: a tener determinación, paciencia, tenacidad, decisión, disciplina de terminar lo que empecé.

Toda una actitud, una conducta de vida, y todo eso, gracias a un “mero” juego de plataformas.

Checkpoint

La vida es cíclica. Joder que lo es.

Luego de arribas y abajos, y bucear un poco más bajo aún, todo concluye, o empieza, justamente donde arranqué en su momento. Un blog.

Estoy pasando por un “punto de control” en el cual pienso en todo lo que he recorrido en estos cortos 26 años de vida, particularmente centrándome en algo que me supo acompañar siempre durante este camino: los videojuegos.

Y para eso estamos acá, para aplacar mis ataques verborrágicos o literarios si se quiere, que me asedian de tanto en tanto y que por ser cosas tan mías, pretendo resguardarlas acá para que pasen y vean, y si quieren comenten, evitando así que queden perdidas en un maremoto de posts que no hacen a la cuestión, para perderse finalmente en el ostracismo “internetero”.

¿Que ofrezco? Mi experiencia, mis pensamientos, impresiones sobre la actualidad y sobre el pasado, dossiers, y demás cosas que tengo perdidas por ahí que desde mi punto de vista hacen a la cultura gamer.

Les garantizo un marcado anacronismo, ya sea por mi amor a lo retro, o porque por ejemplo, mis futuros análisis no siempre serán sobre piezas actuales del ocio electrónico. Nada de noticias, nada de cosas pasatistas, lo que ofrezco es lo que siento como jugador cuando juego, sea a lo que sea.´

Saludos amigos, y nos estamos leyendo.

Chopper.