
DICE nos propone sumarnos a las filas ya sea de los Marines de los Estados Unidos, o de
Planteado el setting del juego podemos decir entonces que Battlefield 1943 está estructurado en cuatro niveles con forma de islas y/o atolones que albergarán hasta 24 jugadores en simultáneo peleando por cada pieza de territorio. La mecánica es bien simple: arrancando desde un portaaviones, el objetivo de cada equipo es encarar la isla que toque en suerte para capturar y mantener la mayor cantidad de los cinco puestos desperdigados inteligentemente por cada escenario. Algunos de éstos poseen funciones específicas, como el llamado Puesto Avanzado, que permite cada cierto tiempo, solicitar ataques aéreos devastadores. Otros puntos también nos favorecen con el reespawneo de vehículos (sin vehículos, no sería un Battlefield, ¿no?).
El bando que tenga más de la mitad de puntos controlados, empezará a drenar energía de la barra rival, siendo vencedor el que logre mermar la totalidad de energía del equipo contrario, o bien, el que más entero quede una vez que el límite de tiempo haya llegado a su fin. Aunque este es el único modo de juego (en realidad, hay un escenario aparte dedicado sólo al combate aéreo sin la mecánica presentada anteriormente), hay que decir que está muy bien llevado a cabo, en parte gracias al excelente balance aplicado a cada facción. Las tres clases que componen cada una de éstas son: Fusilero (largo alcance, rifle y lanzagranadas, anti infantería), Artillero (corto alcance, metralleta y bazooka, antitanques) y Explorador (rifle sniper y cargas explosivas, demoliciones). Una vez que morimos, se nos permite volver a elegir nuestra clase para aparecer en alguno de los puntos de control dominados por nosotros. No existe munición a recoger de ningún tipo ya que las balas son infinitas y tanto las granadas de fragmentación, los cohetes de la bazooka, y las cargas explosivas vienen de a tres unidades que al agotarse, se regeneran luego de un corto plazo de tiempo. Todo esto para que el juego sea desenfrenado (y de hecho, lo es), alentándonos a estar constantemente asediando puestos enemigos, como defendiendo los nuestros.
Por otra parte tenemos los vehículos. Sheeps, lanchas, aviones y tanques irán apareciendo según los puestos que tomemos, siendo quienes los dominen los que corran con la ventaja. Casos como el del Sheep permiten que tres jugadores utilicen el mismo vehículo ocupando puestos distintos ya se de conductor o tirador desde la metralleta montada, aunque esto implique un peligro al estar todos en un mismo punto, blanco fácil para los misiles. A su vez, ciertos puntos tienen estructuras como torretas anti infantería y antiaéreas con el fin de aplacar el vuelo de aviones enemigos, que bien manejados pueden ser fatales. El abanico de opciones es bastante generoso, y está muy bien acompañado por unos controles que responden de forma satisfactoria, pese a que el mapeado poco común de botones para realizar el cambio de arma incomode al principio, con dos o tres partidas nos sentiremos como en casa. Los vehículos dentro de todo son simples de manejar y podemos hacerlo desde una perspectiva tanto de primera persona, como de tercera también. Los aviones son el único vehículo que supone un reto, pero una vez dominado retribuye como pocos en el juego el esfuerzo invertido.
Por el lado visual y sonoro el juego destaca también. Sinceramente, no parece un juego descargable. Los escenarios y sus estructuras son completamente susceptibles a la acción que se desarrolle en los mismos. Veremos derrumbarse las pequeñas casas que componen los puestos de control, como también los puentes que unen ciertos puntos de los escenarios, aportando un componente estratégico interesante de explotar. Todo esto gracias al motor propio desarrollado por DICE, que a su vez, ofrece efectos lumínicos, modelos de soldados y vehículos con un buen conteo de polígonos, efectos de partículas muy convincentes, y permite también vislumbrar escenarios realmente preciosos y cargados de detalle; árboles y pastos verdes vibrantes que contrastan con un cielo azul profundo, una arena blanca que se funde con un mar turquesa transparente que por momentos, pese a las balas que rozan, nos invitan a pegarnos un buen chapuzón.
Obviamente, no es un juego perfecto, el mismo tiene sus pegas. Por empezar, tratándose de un título exclusivamente para jugar en línea, es inentendible que hayan complicado tanto el asunto a la hora de invitar a nuestros amigos a echar unos piques con él. El sistema de invitaciones es confuso y más de una vez terminaremos enfrentándonos contra quienes queríamos jugar codo a codo. Además de esto, el juego tiene un sistema de rankings absolutamente cosmético ya que no hay ningún tipo de bonificación por pasar tanto tiempo delante de la pantalla, más allá de los trofeos o achievements, quedando las cucardas obtenidas como una señal de estadía y nada más.
De todas formas, Battlefield 1943 es un excelente título, cuyo logro principal es darnos una idea de lo que puede llegar a ser el software distribuido digitalmente en las consolas, ya que estamos ante un producto de altísima calidad técnica, y que ofrece muchas horas de diversión, y todo esto en tan sólo 530 megas.
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