...O el perverso semáforo marca el rumbo de nuestra diversión...
Siempre fui un ávido defensor de la idea de que los videojuegos nos enseñan cosas, o al menos podemos aprender algo de ellos. Incluso han salido algunas publicaciones que afirman que los juegos son buenos para nuestra sesera.
Pero lo que nunca hubiéramos imaginado es que los videojuegos nos enseñarían una dura lección, por las malas.
Lo entendí aquel junio del 2008 en una mustia madrugada, mirando, absorto, las tres tristes luces de mi otrora amada Xbox360, luces que pusieron fin a un idilio de más de dos años. Mi amigo Mateo también lo entendió, mientras la abrupta interrupción de una legendaria sesión de Rockband 2 dio como resultado el fatídico parpadeo amarillo, tristemente característico de las Playstation3.
Nuestras consolas, quienes siempre fueron entendidas por nosotros como fieles compañeras de vida, de por vida e incondicionales, nos han roto el corazón, dejándonos una cartita amargamente cariñosa que reza: “fue bueno mientras duró, un beso, hasta siempre.”. O sea, que hemos aprendido gracias a nuestras consolas que todo lo bueno tiene un final, y que convivir con ellas es como la vida misma: hoy estamos, mañana… ¿Quién sabe?
No quiero ponerme sentimental con un pedazo de silicio envuelto en plástico, pero la última vez que me fijé, las consolas se suponían que durasen una buena cantidad de tiempo. A las pruebas me remito, mi Atari 2600 sigue funcionando como la primera vez, casi todas mis consolas de cartucho funcionan aún. Claro, muchos podrían argumentar que la tecnología de discos ópticos tiene una vida útil y eso es cierto; pero mi Dreamcast funciona, y mi Playstation 2 que va por sus seis añitos también lo hace. Entonces, ¿Qué es lo que me estoy perdiendo?
La generación actual de consolas quedará por siempre en la historia como la peor encarada desde el punto de vista de hardware y soporte al usuario. “Customer Care” como le dicen los que cortan el queso.
Xbox360 fue un sistema malparido… El pésimo diseño hacía que las consolas dejen de funcionar súbitamente. Se estima que un 70% (flojo número) de toda la primer camada de consolas de 2005 fueron reemplazadas por otras nuevas o reacondicionadas.
Con el tiempo pasaron modelos y con esos modelos aparecieron nuevos problemas y en concreto, los jugadores que apostaron por esta marca viven constantemente en el miedo de que su consola los abandone en el momento menos pensado. Está bien que metiéndole coolers y modificando ciertas partes del sistema se logra una estabilidad relativa. ¿Pero les parece justo?
Playstation3 no se queda atrás, una tirada importante de 40 gigas vino fallada y las luces brotaban por doquier. También fue un punto flaco el tema del frágil lector de bluray, que dejaba de leer de forma aleatoria. Las consolas afectadas a las luces amarillas son las consolas viejas de 60 gigas, aunque hay reportes que afirman que consolas nuevas también sufren de lo mismo. Pero el verdadero talón de Aquiles es su sistema de actualizaciones constante y obligatorio: un error en el disco, en la descarga o en la instalación del firmware (algo bastante común por cierto) puede dejar inutilizado nuestro sistema, haciendo que recemos 40 padres nuestros mientras vemos la barra indicadora de progreso aumentar discretamente número a número.
Pese a todo lo expuesto, en la carrera de consolas “Next Gen” Xbox360 lleva la clara delantera (Nintendo, con todo el respeto que mereces, en esta te quedas afuera), en algunos casos duplicando en unidades a su competidora directa, Playstation3.
La pregunta es evidente: ¿Cómo es posible que aún con estos fallos, sigan vendiendo tamaña cantidad de equipos? Tanto de una marca como de otra.
La comunidad gamer ha hablado muchas veces dando la espalda a grandes proyectos que terminaron siendo fracasos rotundos debido a la ineficacia en su diseño, basta con revisar un poco la historia y los casos son muy puntuales. ¿Pero qué es lo que nos lleva a jugar esta macabra ruleta rusa? ¿Será que otra no nos queda?
En un tiempo, la industria del ocio electrónico hacía sus productos para durar, básicamente porque los usuarios lo demandaban también. Eran otros tiempos, era otra comunidad. A veces la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer. Me llama la atención la sumisión que mostramos todos ante estos abusos, y desidias cometidas por las grandes marcas. Tal vez la masividad alcanzada por la industria del videojuego, y la aceptación por parte de la sociedad de hoy, ha traído consigo los peores vicios de la misma: la cultura del consumismo desmedido, de lo efímero, de lo descartable, lo pasajero.
Por eso no nos importa, por más que nuestros bolsillos sangren, comprar dos, tres o cuatro consolas, total, todo sea por estar ahí arriba, en la cresta de la ola.
El domingo sufrí un episodio particular, en el cual, ante la presencia de tres amigos míos, mi Playstation3 se colgó cinco veces seguidas. Un frío espantoso recorrió mi espalda. Aunque hoy está resuelto, esto revivió una sensación muy fea, que creí olvidada en el tiempo, una sensación que conocí por primera vez con mi Xbox360. El terror de prender la consola, que se supone me distraiga y me distienda del barullo de mi vida cotidiana.
Pienso en mi pequeño hermano, quien disfruta felizmente mi antigua Playstation2 tal como yo disfrutaba mis consolas en aquellos viejos y buenos tiempos, sin preocupaciones, sin miedos, y no puedo dejar de odiarme a mí mismo por forzarme a pasar por todo esto.
Mientras termino esta pequeña reflexión, o bien ustedes leen estas líneas, una página más se suma al Thread Oficial del YLOD (YLOD son las siglas de Yellow Light of Dead, luces amarillas de PS3) en el foro oficial de Playstation con fechas de defunción y números de serie, y el podcast de IGN sigue rindiendo un minuto de silencio por aquellas Xbox360 que han perecido en esa semana. Yo me pregunto… ¿Hasta cuándo?
Playstation3 hoy, y por primera vez desde su salida, ha superado tres veces en número en Japón al resto de sus competidoras, aunque Xbox360 sigue llevando la delantera a nivel histórico / global. Evidentemente, si hay alguien que no aprende, somos nosotros.
Pero lo que nunca hubiéramos imaginado es que los videojuegos nos enseñarían una dura lección, por las malas.
Lo entendí aquel junio del 2008 en una mustia madrugada, mirando, absorto, las tres tristes luces de mi otrora amada Xbox360, luces que pusieron fin a un idilio de más de dos años. Mi amigo Mateo también lo entendió, mientras la abrupta interrupción de una legendaria sesión de Rockband 2 dio como resultado el fatídico parpadeo amarillo, tristemente característico de las Playstation3.
Nuestras consolas, quienes siempre fueron entendidas por nosotros como fieles compañeras de vida, de por vida e incondicionales, nos han roto el corazón, dejándonos una cartita amargamente cariñosa que reza: “fue bueno mientras duró, un beso, hasta siempre.”. O sea, que hemos aprendido gracias a nuestras consolas que todo lo bueno tiene un final, y que convivir con ellas es como la vida misma: hoy estamos, mañana… ¿Quién sabe?
No quiero ponerme sentimental con un pedazo de silicio envuelto en plástico, pero la última vez que me fijé, las consolas se suponían que durasen una buena cantidad de tiempo. A las pruebas me remito, mi Atari 2600 sigue funcionando como la primera vez, casi todas mis consolas de cartucho funcionan aún. Claro, muchos podrían argumentar que la tecnología de discos ópticos tiene una vida útil y eso es cierto; pero mi Dreamcast funciona, y mi Playstation 2 que va por sus seis añitos también lo hace. Entonces, ¿Qué es lo que me estoy perdiendo?
La generación actual de consolas quedará por siempre en la historia como la peor encarada desde el punto de vista de hardware y soporte al usuario. “Customer Care” como le dicen los que cortan el queso.
Xbox360 fue un sistema malparido… El pésimo diseño hacía que las consolas dejen de funcionar súbitamente. Se estima que un 70% (flojo número) de toda la primer camada de consolas de 2005 fueron reemplazadas por otras nuevas o reacondicionadas.
Con el tiempo pasaron modelos y con esos modelos aparecieron nuevos problemas y en concreto, los jugadores que apostaron por esta marca viven constantemente en el miedo de que su consola los abandone en el momento menos pensado. Está bien que metiéndole coolers y modificando ciertas partes del sistema se logra una estabilidad relativa. ¿Pero les parece justo?
Playstation3 no se queda atrás, una tirada importante de 40 gigas vino fallada y las luces brotaban por doquier. También fue un punto flaco el tema del frágil lector de bluray, que dejaba de leer de forma aleatoria. Las consolas afectadas a las luces amarillas son las consolas viejas de 60 gigas, aunque hay reportes que afirman que consolas nuevas también sufren de lo mismo. Pero el verdadero talón de Aquiles es su sistema de actualizaciones constante y obligatorio: un error en el disco, en la descarga o en la instalación del firmware (algo bastante común por cierto) puede dejar inutilizado nuestro sistema, haciendo que recemos 40 padres nuestros mientras vemos la barra indicadora de progreso aumentar discretamente número a número.
Pese a todo lo expuesto, en la carrera de consolas “Next Gen” Xbox360 lleva la clara delantera (Nintendo, con todo el respeto que mereces, en esta te quedas afuera), en algunos casos duplicando en unidades a su competidora directa, Playstation3.
La pregunta es evidente: ¿Cómo es posible que aún con estos fallos, sigan vendiendo tamaña cantidad de equipos? Tanto de una marca como de otra.
La comunidad gamer ha hablado muchas veces dando la espalda a grandes proyectos que terminaron siendo fracasos rotundos debido a la ineficacia en su diseño, basta con revisar un poco la historia y los casos son muy puntuales. ¿Pero qué es lo que nos lleva a jugar esta macabra ruleta rusa? ¿Será que otra no nos queda?
En un tiempo, la industria del ocio electrónico hacía sus productos para durar, básicamente porque los usuarios lo demandaban también. Eran otros tiempos, era otra comunidad. A veces la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer. Me llama la atención la sumisión que mostramos todos ante estos abusos, y desidias cometidas por las grandes marcas. Tal vez la masividad alcanzada por la industria del videojuego, y la aceptación por parte de la sociedad de hoy, ha traído consigo los peores vicios de la misma: la cultura del consumismo desmedido, de lo efímero, de lo descartable, lo pasajero.
Por eso no nos importa, por más que nuestros bolsillos sangren, comprar dos, tres o cuatro consolas, total, todo sea por estar ahí arriba, en la cresta de la ola.
El domingo sufrí un episodio particular, en el cual, ante la presencia de tres amigos míos, mi Playstation3 se colgó cinco veces seguidas. Un frío espantoso recorrió mi espalda. Aunque hoy está resuelto, esto revivió una sensación muy fea, que creí olvidada en el tiempo, una sensación que conocí por primera vez con mi Xbox360. El terror de prender la consola, que se supone me distraiga y me distienda del barullo de mi vida cotidiana.
Pienso en mi pequeño hermano, quien disfruta felizmente mi antigua Playstation2 tal como yo disfrutaba mis consolas en aquellos viejos y buenos tiempos, sin preocupaciones, sin miedos, y no puedo dejar de odiarme a mí mismo por forzarme a pasar por todo esto.
Mientras termino esta pequeña reflexión, o bien ustedes leen estas líneas, una página más se suma al Thread Oficial del YLOD (YLOD son las siglas de Yellow Light of Dead, luces amarillas de PS3) en el foro oficial de Playstation con fechas de defunción y números de serie, y el podcast de IGN sigue rindiendo un minuto de silencio por aquellas Xbox360 que han perecido en esa semana. Yo me pregunto… ¿Hasta cuándo?
Playstation3 hoy, y por primera vez desde su salida, ha superado tres veces en número en Japón al resto de sus competidoras, aunque Xbox360 sigue llevando la delantera a nivel histórico / global. Evidentemente, si hay alguien que no aprende, somos nosotros.

4 comentarios:
Las seguimos comprando porq no queda otra en parte. Como la PC (la más fiel quizás, no te deja de garpe nunca si no sos un analfabeto en el tema y la cuidás) queda relegada, casi q TENES q comprarte una consola next gen para poder aprovechar de todo lo q hay hoy en día al palo...
Ahora, porqué Xbox360 vende tan bien? todavía es algo q me pregunto. Si pasa por exclusividades, a mí me gustan más las de PS3...Pero en USA por un tema de precio y de 2 exclusividades cabeza-termísticas como son Gears of War y Halo, vende como pan caliente (ojo, el Gears es un juegazo eh).
Microsoft es yanqui, casi q se termina ahí la discusión y se explica todo.
Igualmente, para mí no hay una mejor q la otra, así q no me tilden de fanboy...
Comparto lo que decis del miedo Chopp, la verdad que me jode muchisimo pensar que en esta generacion, tenes que rezar para que no se te rompa la consola, ya sea al prenderla, o al usarla un par de horas, o peor aun, sentir un poco de calorcito y julepearte.
No deberia ser asi, nunca fue asi, es una verguenza que pasemos esto.
Si viviesemos en USA, hariamos lo mismo, pero a nosotros aca no nos queda otra, lamentablemente es comprarte una consola, y si se te rompe, o mira cine, o comprate otra, es asi.
Respecto de porque Xbox vende mas, calculo que se encargaron muy bien de distribuir y comercializar su consola, Sony llego tarde, y aun asi, dio la impresion de que deberia haberse retrazado aun mas tiempo. Hoy dia con la baja de precio, y la nueva PS3 Slim, mas un catalogo de exclusividades jugoso y variado, parece que esta convirtiendose en lo que prometio ser, ya veremos que sucede en estos meses.
Gran, gran reflexión, hermano!
No creo que sema un tema aislado de esta generacion. Viene sucediendo desde los inicios de las consolas con lectoras opticas. Las PS2 sufrieron en gran medida el DRE, tanto las primeras gordas, como las primeras Slim. Estas ultimas incluso se podian quemar por calentar de mas.
Las consolas de cartucho tenian tambien su tira de problemas, pero es cierto que en menor medida.
Igual, tambien cabe aclarar que cuando a uno le pasa, tiende a generalizar la situacion, lo mismo cuando no, entonces dice "La NES me sigue funcionando, dura para siempre" o "Se me YLOD la PS3, no dura nada".
Lo mas conciso son los datos de estudios a decir verdad, lamentablemente nosotros como personas no somos mas que un numero, y si bien cuando nos sucede, nos rompe nuestro mundo, para ellos no somos mas que un numero en un papel, y en muchos casos, un numero que esperaban que suceda.
Los ultimos estudios muestran que tras 2 años de vida a 4 horas diarias, las consolas estan asi:
Xbox 360: 60%
PS3: 20%
Wii: 15%
Estos numeros varias sin embargo dependiendo del modelo de consola. Las primeras Wii's se descubrieron que tenian grandes fallas, una de ellas que aun sigue ocurriendo es el famoso "Wii Connect 24".
Pero bueno, se lo que es sufrir la muerte de una consola, lo pase con el Genesis en su momento tambien
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